La sabiduria de escuchar y oir. Cuanto
más escuches y oyes, más profunda se
vuelve tu comprensión.
La sabiduria de contemplar y
reflexionar. La profundización de la compresión viene por la contemplación, según
contemplamos lo que hemos oído y reflexionamos sobre ello, poco a poco, se empieza a impregnar nuestro continuo mental
y a saturar la experiencia interior de nuestra vida cotidiana. A medida que contemplamos
ese mundo interno, la experiencia de estar
viendo por primera vez las cosas en paz, perdón, calma y serenidad, se enriquece nuestro continuo mental y traslada
esa comprensión de la cabeza al corazón.
La sabiduria de meditar, después de escuchar
las enseñanzas o las ideas que hayan surgido
de nuestras propias vivencias, nos permite reconocer descubrimientos y realidades en nosotros
mismos. Aceptamos y luego cambiamos, transformando lo que no sirve, por medio del proceso de la
meditación visualizamos lo nuevo, lo que deseamos, nos vemos libres sin
ataduras, y es esa libertad interior la que se proyecta al exterior.
Manos a la obra, a trabajar, no hay
tiempo que perder, este es el verdadero viaje, asúmelo, disfrútalo, no lo
padezcas, cambia tus dias, limpia, ordena, armoniza las energias en el lugar donde
vives, usa la energia en positivo, haz de tus dias y horas una disciplina mental y fisica.
Escribe todo lo que pase por tu mente,
coloca hora y fecha, haz un diario no para sufrir, sino para conocer más de ti mismo. Deja que
fluya lo útil en ti, el poder está dentro, ánclate en la nueva energia del planeta, plantéate propósitos de cambio
mental, emocional y fisico.

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