La vida humana es infinitamente
valiosa, por el sencillo hecho de que tenemos percepción e inteligencia que
constituyen la materia prima de la iluminación,
y por que el sufrimiento que
impregna al humano, actúa como acicate
para la transformación espiritual. El dolor, la pena, la pérdida y la constante
frustración, responden a un propósito
real y muy definido, existen para despertarnos, para inducirnos y casi para
obligarnos a romper los lazos que nos atan al ciclo y liberar asi nuestro
esplendor aprisionado.
En la mayoría de nosotros las
emociones negativas obscurecen la capacidad de ver nuestra naturaleza
intrinseca y la naturaleza de la realidad, en consecuencia nos aferramos a la
felicidad y al sufrimiento como si fueran reales y con nuestras acciones
ignorantes y poco inteligentes, se siguen sembrando semillas para el próximo
nacimiento.
Nuestras acciones nos
mantienen atados al contínuo ciclo de la existencia mundana, a la interminable
ronda de nacer y morir, así la manera en que vivimos ahora, en este instante, pone todo en
peligro, la manera en que vivimos ahora puede costarnos todo nuestro futuro y
este es el auténtico y urgente motivo por el que debemos prepararnos para trasformar
nuestro futuro kármico, para evitar la tragedia de caer una y otra vez en la
ilusión y repetir así dolorosamente las circunstancias dificiles. Esta vida es
el único momento y lugar en que podemos prepararnos.
En mi próximo articulo les estaré facilitando algunas herramientas para armonizar las emociones negativas.

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